1 de Noviembre de 2018

Altares

La Facultad de Comercio y Administración Victoria, como parte del fomento a nuestras tradiciones nacionales organiza el concurso de altares de muertos.

OFRENDA DE DÍA DE MUERTOS

Ofrendar, en el Día de Muertos, es compartir con los difuntos el pan, la sal, las frutas, los manjares culinarios, el agua y, si son adultos, el vino. Ofrendar es estar cerca de nuestros muertos para dialogar con su recuerdo, con su vida. La ofrenda es el reencuentro con un ritual que convoca a la memoria. La ofrenda esta dividida en tres niveles y hay una razón para ello: la parte de abajo representa el inframundo, la mesa es la Tierra y la parte superior simboliza el Cielo.









Elementos imprescindibles para recibir a las ánimas.

El agua.
La fuente de la vida, se ofrece a las ánimas para que mitiguen su sed después de su largo recorrido y para que fortalezcan su regreso. En algunas culturas simboliza la pureza del alma.

La sal.
El elemento de purificación, sirve para que el cuerpo no se corrompa, en su viaje de ida y vuelta para el siguiente año.

Velas y veladoras.
Los antiguos mexicanos utilizaban rajas de ocote. En la actualidad se usa el cirio en sus diferentes formas: velas, veladoras o ceras. La flama que producen significa "la luz", la fe, la esperanza. Es guía, con su flama titilante para que las ánimas puedan llegar a sus antiguos lugares y alumbrar el regreso a su morada.

Copal e incienso.
El copal era ofrecido por los indígenas a sus dioses ya que el incienso aún no se conocía, este llegó con los españoles. Es el elemento que sublima la oración o alabanza. Fragancia de reverencia. Se utiliza para limpiar al lugar de los malos espíritus y así el alma pueda entrar a su casa sin ningún peligro.

Las flores.
Son símbolo de la festividad por sus colores y estelas aromáticas. Adornan y aromatizan el lugar durante la estancia del ánima, la cual al marcharse se irá contenta. Se acostumbra poner caminos de pétalos que sirven para guiar al difunto del campo santo a la ofrenda y viceversa. La flor amarilla del cempasúchil (Zempoalxóchitl) deshojada, es el camino del color y olor que trazan las rutas a las ánimas.

El pan.
El ofrecimiento fraternal es el pan. La iglesia lo presenta como el "Cuerpo de Cristo". Elaborado de diferentes formas, el pan es uno de los elementos más preciados en el altar.

Comida.
Son los platillos o frutas que fueron los favoritos en vida.

El licor.
Es una forma de rememorar los grandes momentos en vida y es un incentivo para que el espíritu visite el mundo terrenal de nuevo.

Los retratos.
En la ofrenda no puede faltar una fotografía del ser o seres queridos que estamos recordando. En algunos lugares se cree que este debe estar escondido a modo de que quede como un espejo, así se da a entender que, aunque la persona no se le puede ver, aún existe.

Imagen de las Ánimas del Purgatorio.
Para obtener la libertad del alma del difunto, por si acaso se encontrara en ese lugar, para ayudarlo a salir.

Papel picado.
Los colores de cada uno tenían un significado que se fue adaptando al nuevo rito en tiempos de la evangelización: el naranja es luto, el morado hace referencia a la religión católica; el azul representa a los que tuvieron una muerte relacionada con el agua; el rojo es de los guerreros o mujeres que murieron en parto; el verde es para los jóvenes; el blanco para los niños; el amarillo para los ancianos, y el negro simboliza el inframundo.

Calaveras de azúcar.
Las medianas son alusión a la muerte siempre presente. Las calaveras chicas son dedicadas a la Santísima Trinidad y la grande al Padre Eterno.

Cruz de ceniza.
Una cruz grande de ceniza, sirve para que al llegar el ánima hasta el altar pueda expiar sus culpas pendientes.

Dulces.
Esta práctica tiene influencia del Halloween. Los dulces, por supuesto, se colocan en las ofrendas dedicadas a los niños, pero eso no quiere decir que los adultos no puedan disfrutar de ellos.

Arco.
Se adorna con flor de cempasúchil y fruta, representa la entrada hacia el inframundo.

Cruz.
Elemento introducido durante la evangelización, se coloca en la parte superior del altar; a veces está formado con ceniza, otras con sal o pétalos de cempasúchil.

La ofrenda, en sí, es un tipo de escenografía donde participan nuestros muertos que llegan a beber, comer, descansar y convivir con sus deudos.